Esta pancarta tan educativa está colgada en el hall de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid.
Lo preocupante no es que haya una capilla allí, pues eso es algo que comparten todas las facultades y que, con más o menos éxito, se debate la necesidad de eliminarla, sino el hecho de que haya una panda de mendrugos (me siento incapaz de llamarlos estudiantes o personas) que sean capaces de escribir semejante despropósito.